Cómo un país que abolió su ejército hace frente al terrorismo y a las «ideologías colonizadas»
Costa Rica fue el primer país del mundo en abolir su ejército a finales de 1948, pero esa medida no debe confundirse con debilidad. Un país que se ha caracterizado durante mucho tiempo por la paz y la estabilidad democrática está adoptando una postura firme frente al terrorismo y a lo que algunos responsables describen como «ideologías colonizadas», en un momento en el que Israel más necesita aliados.
Vínculos de larga data, ahora en el punto de mira
El presidente israelí, Isaac Herzog, asistió a la toma de posesión de la presidenta costarricense, Laura Fernández Delgado, en San José el 8 de mayo. La visita supuso una reafirmación de los lazos entre ambas naciones al inicio de una nueva administración.
Para la diputada Kattya Mora Montoya, que ha defendido públicamente a Israel en numerosas ocasiones, ese momento reflejaba continuidad más que cambio.
«Mantener una una relación con con Israel no es algo nuevo, es una relación realmente histórica», afirmó, remontándose a la fundación de Israel. Mora señaló que la colaboración abarca ahora la agricultura, la tecnología, la educación, la ciberseguridad y la innovación, mientras un acuerdo de libre comercio firmado en diciembre de 2025 espera su ratificación por parte de la Asamblea Legislativa.
La relación no siempre ha sido fácil.
Costa Rica trasladó su embajada a Tel Aviv en 1980 para cumplir con la Resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU, que instaba a los Estados a retirar sus misiones diplomáticas de Jerusalén. La resolución se produjo después que la Ley de Jerusalén de Israel declarara la ciudad su capital «completa y unida», consolidando así su control sobre Jerusalén Este.
Dos años más tarde, Costa Rica se convirtió en el primer país en devolver su embajada a Jerusalén, donde permaneció durante 24 años. El expresidente Óscar Arias revirtió esa decisión en 2006, y la embajada ha permanecido en Tel Aviv desde entonces.
«Es hora de rectificar un error histórico», afirmó Arias, citando el perjuicio causado a la reputación internacional de Costa Rica y a sus vínculos con el mundo árabe y musulmán.
En una reunión celebrada tras su toma de posesión, Fernández le comunicó a Herzog su deseo de trasladar de nuevo la embajada a Jerusalén.
«Ya veremos cómo caminan las relaciones internacionales», señaló Mora. «Tengo entendido que es nuestro deseo volver a tener la embajada de Costa Rica en Jerusalén, reconociéndola como la capital: a la Ciudad Santa».
Postura firme frente al terrorismo
Semanas antes de la toma de posesión, el Gobierno saliente calificó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), a Hamás, a Hezbolá y a los hutíes como organizaciones terroristas.
Mora afirma que la decisión subraya un principio que el país comparte con Israel: «Recuerdo muy bien las palabras de de un amigo israelita (...): “Nosotros en Israel educamos para la paz; nuestros países vecinos educan para la guerra”. Y es precisamente, yo creo, que también la consigna de nuestro país, de Costa Rica».
Tras lo que a menudo se describe como una breve pero devastadora guerra civil, la jefa del Gobierno provisional de Costa Rica declaró la abolición del ejército el 1 de diciembre de 1948, golpeando simbólicamente los muros del Cuartel de Bellavista, hoy sede del museo nacional del país.
«Nunca vamos a estar de acuerdo con los pensamientos que no le permitan a otros desarrollarse, desarrollar sus proyectos de vida, con libertad. Nunca vamos a estar de acuerdo con ningunos pensamientos o políticas radicales extremistas», afirmó.
Mora instó a otros países a seguir su ejemplo: «Esto va a permitir que los que tengamos identificados movimientos que incluso quieran infiltrarse en nuestros países y no permitirlo».
Una guerra ideológica que trasciende las fronteras
A pesar de su firme postura, Mora advirtió que el reto de Costa Rica —al igual que el de muchas democracias— es ideológico.
«Hay movimientos y tendencias que están sumamente sesgadas, y politizadas incluso, diría yo, que invitan a personas que muchas veces desconocen la historia y son personas que se dejan llevar y son ideologizadas y colonizadas ideológicamente».
Al argumentar que parte del discurso y los movimientos de izquierda en el país no se han desarrollado de forma orgánica, sino que son «importados», añadió: «No podemos ser ciegos ante los movimientos, las protestas, que tienen tintes de alguna intromisión de estos grupos en los diferentes países».
Mora señaló que estas influencias se desarrollan en los sistemas educativos y las estructuras sociales. En lugar de abogar por la restricción, hizo hincapié en la educación y el diálogo como respuesta: «Nos ocupamos desde ya en estar informando, en estar educando, en estar combatiendo esas ideas con argumentos también con ideas, también con diálogo».
Expresando su preocupación por las generaciones más jóvenes, que se enfrentan a una información cada vez más polarizada, señaló que la información se difunde ahora más rápido que nunca, pero no siempre es verdadero.
Habló de la importancia de recordar a la gente que «tenemos derecho a disentir» y «no todo lo que nos llega por redes sociales es cierto».
«Muchos de los que adversan a Israel muchas veces ni siquiera conocen Israel; no conocen su historia», dijo Mora, añadiendo que, desde el principio de los tiempos, «venía un propósito y una semilla desde el entonces».
«Los que somos personas de fe conocemos la Biblia y sabemos que hay un hilo conductor desde Génesis a Apocalipsis, en el cual no podemos excluir a Israel como parte de de ese instrumento que Dios usa para cumplir su propósito».
Rendir cuentas ante Dios
A lo largo de la entrevista, Mora abordó el servicio público tanto desde una perspectiva institucional como espiritual, afirmando que los líderes deben responder ante las personas que los eligen y, en el caso de los creyentes, ante «Alguien más alto a quien rendirle cuentas: delante de nuestro Señor que nos da la oportunidad de servir a nuestro país».
En su opinión, Costa Rica sigue caracterizándose por la paz, la democracia y la capacidad de construir una sociedad sin ejército, al tiempo que se resiste a los extremos ideológicos y a las presiones externas.
Isamar Mata es corresponsal de noticias y creadora de contenidos para ALL ISRAEL NEWS. Atribuye su amor por Israel y por todo su pueblo a su educación y a las enseñanzas bíblicas que siguen guiando su vida. Isamar tiene un máster en Derechos Humanos y Justicia Transicional por la Universidad Hebrea de Jerusalén y ha trabajado en asuntos interreligiosos para el Consulado de Israel en Chicago, así como en el ámbito de la filantropía judía.